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El guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards, ha asegurado que le encantaría que sus hijas esnifaran sus cenizas tras su muerte, tal y como él hizo con las de su padre años atrás.

Yo mismo les daré la pajita", ha declarado a The Mirror el músico inglés, que este próximo 18 de septiembre publicará Crosseyed heart, su primer disco en solitario en 23 años y tercero de su trayectoria lejos de Mick Jagger y compañía.

Richards tiene dos hijas con su esposa Patti Hansen (Theodora de 30 años y Alexandra de 28), así como otros dos de su relación con Anita Pallenberg, Marlon y Angela.

Tras la gran polémica que se montó entonces, Richards habló del episodio en su autobiografía Life: "La verdad del asunto es que después de tener las cenizas de mi padre en una urna negra durante seis años, porque no tuve fuerzas para espacirla a los vientos, finalmente planté un robusto roble inglés para esparcirlo alrededor".


"Y cuando quité la tapa, un hilo de las cenizas se volaron y cayó en la mesa. No podía simplemente limpiarlo, así que pasé mi dedo por encima y me esnifé el residuo. Cenizas a cenizas, de padre a hijo", relata el guitarrista en sus memorias.