Si alguien sabe qué es ver el éxito, esa es Sheryl Crowe. A diferencia de muchos artistas que conocen el éxito de frente, Crowe tuvo que verlo de lado y a la sombra durante muchos años. Como cantante de respaldo para famosos como Eric Clapton , Don Henley, Michael Jackson y Rod Stewart, estuvo en la parte menos glamorosa del negocio del espectáculo durante los 80 y parte de los noventa.
Nacida el 11 de febrero de 1962 en Kennett, en el Estado de Missouri, EUA, su música nunca ha sido para oyentes flojos. Por el contrario, sus letras no siempre son simétricas y tienden a ser muy pensadas. Aunque la música puede ser pegajosa, los temas siempre son directos y están trabajados para dejárselos grabados en la mente.
Los padres de Crowe también se dedicaron a la música en su tiempo libre, aunque su padre fue un abogado liberal que combatió los abusos del Ku Klux Klan y se dedicó a defender las libertades básicas en muchos casos. Tanto él como su madre formaron parte de bandas de swing en las que ella cantaba y el hacía la trompeta. Sheryl Crowe creció en una atmósfera musical aromatizada por los Beatles, Bob Dylan, James Taylor y los Rolling Stones.
En 1986 se fue a Los Ángeles desde San Luis con US$10 mil dólares de sus ahorros, con el corazón roto por su novio y llena de determinación por convertirse en músico profesional. La acompañaba un título de la Universidad Estatal de Missouri que la acreditaba en música clásica y la experiencia de haber cantado con una banda durante su época universitaria. Aunque eso ayudaba, los ahorros se fueron rápido y sus oportunidades salieron exclusivamente para cantante de respaldo en sesiones de estudio.
Pronto se convirtió en una de las cantantes de respaldo más respetadas en Los Ángeles y trabajó con Bob Dylan, Eric Clapton, Stevie Wonder, George Don Henley, John Hiatt, Joe Cocker y Sinead O'Connor. También Bette Midler y Wynonna grabaron canciones suyas.
Le tomó más de cinco años para alcanzar este nivel, luego de haberse sacado de la desesperación y la autocomplacencia que la invadió al final de los 80. Esta crisis vino después de su primer gran trabajo. Luego de 18 meses de cantar como respaldo para Michael Jackson en la gira de Bad, vestirse en cueros negros y actuar con él en el escenario "I Just Can't Stop Loving You", las puertas empezaron a abrirse de par en par. Sin embargo, eran puertas del estilo pop que hacía Jackson. Crow tuvo la fuerza para resistirse a esas tentaciones porque lo suyo era otra cosa. Así, las puertas empezaron a cerrarse y quedó sola y encerrada en su cuarto por seis meses. Después, con un poco de ayuda y voluntad salió a la calle al mundo de las sesiones de grabación.
Pero su carrera como solista es también bastante extraña. El productor Bill Bottrell manejaba un estudio en Pasadena en el que Crow y otros músicos se reunían para tocar todas las semanas. Entonces adoptaron un club llamado "Tuesday Night Music" como su refugio. La experiencia le dio la fuera para su disco debut.
La inspiración, fortuita, era necesitada desesperadamente. Había gastado ya un cuarto de millón de dólares grabando su primer debut, al que canceló por considerarlo demasiado pulido y poco representativo como para ser presentado a la gente. Ella había firmado con A&M Records apoyada por el productor de Sting, Hugh Padgham, con quien había hecho algunos trabajos. Él había producido su primer intento y, aunque su relación personal fue buena, no lograron desarrollarse creativamente.
Afortunadamente, la casa disquera pensó mucho en el talento de Crow y decidió esperar a que se generara un material alternativo. El resultado fue "Tuesday Night Music Club", grabado con muchos músicos que conocía del estudio de Bill Brotell, y que quedó adormecido cuando salió en 1993. El disco necesitó de un año para lograr empezar a moverse y lo logró con dos éxitos menores: "Run, Baby, Run" y "Leaving Las Vegas".
Sheryl Crow creía que el disco ya había alcanzado su máximo y que iba para el almacén de los recuerdos, por lo que empezó a pensar en su próximo disco. Sin embargo, la disquera sugirió que lanzaran "All I Wanna Do" pensando que no había nada que perder. El tema se convirtió en uno de los éxitos más importantes de 1994, llegó al número dos de las listas en Estados Unidos, 4 en el Reino Unido y alcanzó la estatura de un multiplatino en materia de ventas.
La canción que se convierte en un éxito repentino, trata de dos desesperanzados que dejan que el tiempo se vaya de entre sus manos mientras se consienten con una cerveza tempranera, mientras esperan en vano "Tener algo de diversión antes de que el salga por el Bulvar de Santa Mónica". La métrica de los versos y el estilo conversado chocan con la melodía suave de la canción. Mientras, sus versos e imágenes se contrastan con una música que sube en fuerza, que fue lo que enganchó a la audiencia. La gente también quedó prendida con "Strong Enough", "What Can Ido For You" y "The Na-Na Song".
En noviembre de 1994, Crow cantó a dúo con Mick Jagger "Under My Thumb" mientras los Stones tocaban frente a 65 mil personas. Ese mismo año fue uno de los dos actos femeninos del poco agraciado Woodstock 2, aunque frete a 300 mil almas. En 1995 abrió para la gira de regreso de los Eagles, además de hacer giras propias y con Joe Cocker.
Con un horario tan apretado, encontrar tiempo para grabar su nuevo disco fue bastante difícil pero a finales de 1996 sacó un disco bajo su propio nombre que se llevó el Grammy como mejor álbum de rock en 1997. El éxito para Crow sería más fácil si los programadores de radio no pusieran tan seguido canciones como "If It Makes You Happy" y "Everyday is A Winding Road", lo que provoca que sus letras se vuelvan triviales y su voz se haga común para el oyente.
Su último disco "C'mon, C'mon" es un poco más suelto y va directo al rock & roll que es lo que a ella realmente le gusta. "Soak Up The Sun" mantiene ese estilo suave y melódico, pero lleva detrás la fuerza coral e instrumental de quien quiere el rock. Crow dice que su disco pretende tener el sabor de los clásicos del rock de los 70 y 80. En la pista que le da nombre al disco canta acompañada por Stevie Nicks, solista y vocalista de Fleetwood Mack. |