Hacer mucho con poco
Por Erick Fallas
Unos conservacionistas extremistas entran a un laboratorio en Londres para liberar a animales sometidos a experimentos genéticos, es así como liberan a unos monos quienes portan el virus de “la rabia”. El resultado es una catástrofe que en término de 28 días acaba con casi toda la población de Inglaterra.
Jim, un joven que tuvo un accidente, despierta en el hospital y se da cuenta de que está completamente solo. Su misión: buscar sobrevivientes.
Exterminio es una cinta de esas de catástrofes apocalípticas, con grandes referencias a El último hombre sobre la Tierra (1964) con Vincent Price y El hombre omega (1971) con Charlton Heston. El filme también abarca el género gore (de terror sanguinolento), donde hace homenaje a un clásico de este: La noche de los muertos vivientes (1968). Así, con estos dos nortes, Exterminio plantea una historia donde el protagonista busca a toda costa una salida que parece no existir.
Esta película es una especie de reinvidicación para el director inglés Danny Boyle. Boyle comenzó dirigiendo películas y series de televisión, debuta en el cine con Tumba a ras del suelo (1994), a la que le seguiría Trainspotting (1996), el éxito de esta última los lleva a Hollywood donde filma A life less ordinary ( 1997) y La playa. El fracaso de esta última lo hace regresar a Londres donde dirige una cinta para televisión y surge la idea de Exterminio.
El filme, realizado en vídeo de alta resolución y con un presupuesto ridículo para una producción inglesa ($5 millones), tiene una narración limpia y consistente. Las actuaciones son buenas y convincentes. El movimiento de cámaras es vertiginoso y el montaje trepidante. La banda sonora es una interesante mezcla de piezas clásicas -como el Requiem de Fauré- rock contemporáneo – como Brian Eno- y electrónica moderna –Como Paul Oakenfold.
Aunque tiene sus yerros a la hora de encontrar el final, Exterminio queda muy bien en el balance, además de que es una estupenda lección de cómo con muy poco se puede hacer mucho. |