Por Carlos Zegarra
Tony Scott y Denzel Washington, se unen nuevamente después del éxito logrado con la película "Man on Fire".
Pues bien, esta nueva superproducción "jolibudense" empieza como una investigación policial sobre un ataque terrorista (el horror de moda), continúa como una película de ciencia ficción y termina como un culebrón.
La producción cuenta con una premisa interesante que consiste en los viajes en el tiempo y la posibilidad de alterarlo y las implicaciones que pueden producir estas alteraciones, tema que que ya ha sido tratado desde "la máquina del tiempo" de H.G. Wells, primer escritor en tratar el tema, hasta las series de TV de Star Trek.
Pero bueno la premisa se diluye en medio de un amor "intertemporal" que no logra convencer, mucho menos la forma casi gratuita en la que le personaje de Denzel, es llevado al pasado no solo para evitar una tragedia, sino para evitar la muerta de la "chica" y además atrapar al malo de la película. (¿predecible?).
Exagerada hasta más no poder, la película cuenta con todos los elementos de una producción de "jolibud": explosiones, cientos de muertos, choques, alta tecnología, helicópteros, múltiples cámaras y una edición ágil muy similar a la de "Man on Fire".
El casting es igualmente propio de una producción millonaria: Denzel, Val Kilmer y James Caviezel son los principales atractivos en este departamento. Las actuaciones son apenas para llenar las necesidades de este poco desarrollado guión, inclusive Washigton parece repetirse en algunos rasgos de otros personajes que ya ha realizado.
Definitivamente una película para pasar el "tiempo", pero que no aporta nada nuevo en el tema de los viajes en el tiempo. Se puede ver si mayores espectativas. |