El grillete umbilical
Luego de que su madre, Ingrid, es encerrada en prisión por el asesinato de su amante, la joven Astrid debe empezar un duro viaje a través de diferentes hogares adoptivos. Pero a pesar de estar en la cárcel, la figura de la madre se hace cada vez más dominante sobre la joven adolescente que busca su propia identidad.
De una narración limpia y fluida, Déjame vivir se convierte en un valioso drama de una angustiosa relación entre madre e hija. Es por ello que la interpretación de la joven Alison Lohman (Los tramposos) es fundamental en el desenvolvimiento de la película. La chica no solo cumple con la carga dramática de llevar a cuestas el filme, también sale airosa en cuanto a la interpretación de su personaje se refiere, llenándolo de una profundidad increíble.
Junto a Alison está Michelle Pfieffer. ¡Qué bárbara y que actuación! Michelle es increíble como la madre posesiva y dominante, no la recuerdo tan bien desde Relaciones peligrosas. Su trabajo es tan perfecto que cada pequeño gesto nos dice infinidad de cosas.
Por si fuera poco, ellas dos no están solas. En un plano secundario aparecen Renné Zellwegger y Robin Wright Penn, ambas con personajes complejos y muy bien desarrollados.
El director Peter Kominsky realiza una película sobria, limpia, humilde, que crece con facilidad en emociones, llegándonos a conmover profundamente. En este trabajo ayudan una banda sonora brillante de Thomas Newman, que recuerda sus tonadas simples, pero efectivas como las de Belleza americana o la de la serie de TV Six Feet Under; y una fotografía cuidada que se sumerge en planos cerrados para adentrarnos en la narración.
Quizás, el pecado de Déjame vivir radica en ciertas situaciones reiterativas en el guión que interrumpen el relato, pero a la vez vemos que los protagonistas no dejan de evolucionar, por lo que la intensidad dramática no se detiene.
En cuanto al mensaje, es claro con respecto a esas terribles relaciones de padres e hijos, que como un grillete les impiden a los jóvenes ansiosos emprender su propio vuelo y enrumbarse a la libertad. |