El Árbol Podrido
James Clayton lleva una vida desordenada, donde tiene éxito como estudiante universitario. De pronto aparece Walter Burke, quien seduce al joven para que ingrese a la CIA a un proceso de entrenamiento. Entonces James ve como es sometido a distintas pruebas que se confunden con la realidad. Las apariencias engañan y la mente se confunde.
Interesante película, que toma su tiempo para llegar al punto de ebullición. Pero es sano, ya que El Discípulo no es una cinta de construcción sencilla y requiere de un proceso para familiarizarnos con los personajes y sus modus operandi .
Aquí la veteranía de Al Pacino es fundamental, ya que es nuestro mentor y quien nos introduce al mundo de la CIA. El talento de Colin Farrell es indispensable para identificarnos y seguir a ciegas al protagonista. Farrell quien figurara en cintas como: Tigerland, Sentencia previa y hasta Daredevil, posee grandes dotes de actuación y una presencia escénica que se compara con la del experimentado Pacino.
El guión, construido con cuidado, pertenece a Robet Towne todo un hito en la historia del cine al escribir las historias de filmes como Chinatown y Misión Imposible.
Uno de los aspectos más interesantes en El discípulo es la crítica interna que devela toda una red de corrupción en la agencia de inteligencia. Aquí rige la ley de no confiar en nadie y como apunta el personaje de Walter Burke: "nosotros somos los buenos". La misma historia se encargará de desenmascarar verdades y dejar al desnudo los verdaderos problemas. El final es ácido y desesperanzador, donde nos damos cuenta de que no solo una naranja era la podrida, si no todo el árbol. |