Luego de que el doctor Hanibal "el caníbal" Lecter es atrapado y recluido en una prisión manicomio, el agente Will Graham, quien fuera su captor, debe recurrir a la mente brillante del asesino para atrapar a un nuevo y despiadado homicida en serie que se hace llamar el dragón rojo.
Estupenda precuela en donde Anthony Hopckins vuelve a encarnar a Lecter. El esfuerzo es grande ya que la historia se sitúa antes de El silencio de los inocentes, pero el actor conoce esta montura con todo y sus mañas. El cara a cara con Edward Norton es maravilloso y muy distinto al duelo Hopckins-Foster de El silencio de los inocentes.
Ralph Fiennes interpreta de manera estupenda al enfermizo sicópata, acompañado por una dócil Emily Watson y a Phillip Seymour Hoffman en las veces de un amarillento periodista.
Superior dramáticamente a Hanibal, El dragón rojo vuelve al juego sicológico plagado de diálogos profundos y agudos. El guión está bien estructurado, aunque se debilita por moementos.
El director Brett Ratner -quien anteriormente había realizado las dos partes de La pareja explosiva, con Jackie Chan y Chris Tucker, y Hombre de familia con Nicolas Cage- narra la cinta de manera estricta y cuidadosa; que nos recuerda en su fotografía a El silencio de los inocentes, esto por los planos cerrados y la atmósfera asfixiante.
En conclusión el filme alcanza buenos momentos, entretiene y cumple casi en la totalidad de sus objetivos, quizás le faltó un desenlace más oscuro. Pero lo más importante es que El dragón rojo cierra a la perfección esta famosa trilogía, para decir un definitivo adiós a Hanibal. |