Cine del nuevo milenio
Sam, Frodo y el malicioso Gollum, se adentran cada vez más al oscuro Mordor con el afán de llegar al corazón del Monte del Destino y destruir así el poderoso anillo. Por otro costado de la Tierra Media, Aragorn comanda a los guerreros de Rohan para auxiliar al desamparado reino de Gondor de un bestial ataque de Sauron; Gandalf, Gimli, Legolas, Pipin y Merrin, no pueden faltar en este final de una travesía que parece marcar el principio y el fin de este mundo.
Imponente, impactante, titánico, maravilloso, monumental. Así es El retorno del rey, cierre colosal de la trilogía de El señor de los anillos.
Para esta última entrega los engranajes se han aceitado y hacen que la máquina del relato funcione a la perfección. Los personajes son viejos conocidos y los que se introducen son mínimos, así que la historia se dedica a profundizar en los distintos caracteres y llegar a la médula misma.
El guión se convierte en una poderosa armadura impenetrable, estructurada de manera perfecta, donde las gigantescas batallas son puentes argumentales que unen acciones que se desarrollan en diferentes lugares, conformando un increíble relato en paralelo.
El director Peter Jackson es un sabio doctor con un paciente ya muy conocido por lo que sabe cuando y cómo hacer cada cosa.
Fotografía, montaje, vestuario, decorados, maquillaje, banda sonora, sonido y los increíbles efectos tanto visuales como sonoros, son simplemente perfectos.
Los actores son brillantes en conjunto y cada uno por individual soporta el peso de su personaje cuando la historia lo requiere.
Quizás el logro más valioso de Peter Jackson con El señor de los anillos, fue revivir esas megaproducciones de dimensiones asombrosas que nos llevaban a sitios inimaginables. Gracias al talento de este cineasta y a los maravillosos avances en la tecnología, el cine ha vuelto a ser espectáculo, entretenimiento…arte.
El señor de los anillos ha concluido, una página en la historia del cine se ha escrito, abriendo el capítulo correspondiente al nuevo milenio.
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