Vietnam siempre ha sido sinónimo de guerra. Aunque el cine de “Jolibud”, nos ha entregado grandes películas que tienen como referente histórico la guerra de Vietnam como: “Apocalypsis Now” de Francis Ford Copolla o “Platoon” de Oliver Stone, ninguna de ellas ha tratado de forma sensible la identidad humana y cultural de ese lejano país de oriente.
Por suerte en este mundo globalizado, empiezan a distribuirse películas de todos los rincones del mundo. Aunque de forma tardía, algunas producciones de países como China, Japón, Noruega y películas latinoamericanas, están encontrando un mercado mundial sediento de material fresco y con una sensibilidad diferente a la de “Jolibud”.
Vietnam, es uno de esos países que empiezan a exportar, por lo menos en este lado del mundo, películas que nos muestran esa “otra” cara de su país, lejos de la imagen brutal, incivilizada, despiadada y guerrera que se nos ha vendido de forma tan efectiva.
En pleno verano, es una película sensible y delicada, que nos cuenta la historia de tres hermanas y sus relaciones familiares y personales.
La trama transcurre en un caluroso verano tropical, donde después de la muerte del padre de las hermanas, empieza un viaje íntimo por la vida de cada una de ellas. Una relación atípica, otra convencional y la otra moderna, son los ingredientes que nos llevarán por un recorrido sentimental por aspectos diferentes de las relaciones humanas de esta lejana cultura, pero que en esencia no es muy diferente a la nuestra.
Aunque podría ser fácilmente confundida como un “culebrón”, esta película devela algunas hermosas formas culturales cotidianas, que para muchos de nosotros son completamente ajenas, lo que la convierte en un llamativo exponente de una cultura que aún no conocemos bien.
Una de estas costumbres o elementos culturales que está presente en toda la película es el agua y su uso ritual-cotidiano de esta en todas sus formas: la higiene, la lluvia, el mar y el té. Sin saber si es una forma cultural propia de Vietnam o bien un hilo conductor de la trama, esta es una de la tantas expresiones que vale la pena apreciar y degustar.
Lo más notable en esta película es la ambientación sobria y “popular” de un barrio populoso vietnamita, sin lujos ni detalles masivos, esta nos presenta de forma limpia y creíble la vida cotidiana de un pueblo sencillo pero rico en tradición.
La fotografía de esta película es sencilla pero visualmente espléndida. Los interiores han sido manejados con una luz muy sutil y el uso de los colores enriquece visualmente esta obra. Por otra parte los pocos exteriores naturales que se presentan son verdaderamente espléndidos.
Presentada en su lengua nativa, es muy difícil poder entender si los diálogos son creíbles en su entonación y naturalidad, pero el lenguaje corporal, me llevan a pensar que estas son de una calidad respetable y acorde con el ritmo cultural de ese país.
Tal vez esta sea una “película más” en ese lejano país oriental, pero para nosotros los occidentales que tenemos una noción americanizada de Vietnam, es refrescante poder encontrar películas que nos muestran como es la vida de un país que ama y siente como cualquier otro.
Vale la pena ir al cine y dejar de lado nuestra occidentalizada realidad, para ver con otros ojos, un mundo que se nos ofrece sin mediadores ni políticas adoctrinadoras.
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