Como los gatos
Garfield vive echado en un sillón, comiendo lasaña y pista hasta decir basta, no mueve ni una uña para rascarse. Él es feliz y su dueño Jon le reclama su vagabundería, pero Garfield como si nada. Todo esto cambia con la llegada de Odie, un perrito dinámico y simpático que se roba el puesto del minino. El gato saca sus uñas y ve como deshacerse del can. Pero Odie es raptado y dentro de su odiosa apariencia, Garfield se siente culpable y verá como remediar el problema.
Ahora que los efectos digitales han alcanzado niveles bastante altos, es muy lógico que Hollywwod pretenda darle vida a cuanto bicho tenga a mano.
Así, Garfield saltó de las tiras cómicas de los periódicos, a libros, la televisión y ahora el cine.
La cinta simplemente se limita a exhibir el animalito y que haga sus gracias. Con un argumento simplón, actores que se limitan a servir de relleno, esta cinta tiene su interés en el felino protagonista y en la personalidad que le añade el cómico mexicano Adrián Uribe con su voz.
En general el filme no molesta y hemos visto cosas peores. Al final el público más agradecido con esta película resultan ser los niños, quienes aunque no conocen los orígenes del personaje, les divierte cuanta pirueta haga este particular gato. |