Maravillosa
En la antigua China, antes de que se formara el gran imperio, el rey de Qin luchaba por unificar todos los distintos reinos y llegar a ser el primer emperador.
Un humilde alguacil se presenta ante el rey trayendo consigo las espadas de los 3 asesinos más buscados del reino y diciendo que ha aniquilado a cada uno de ellos. El rey lo hace contar su historia, donde descubriremos increíbles combates, profundos romances y grandes traiciones.
La mayoría de películas dividen el criterio de las personas. Al salir de la sala algunos la pasaron bien, otros se aburrieron. Igual pasa con el criterio de los críticos, dependiendo de los gustos e influencias, alaban o hunden a una cinta.
Pues, “Héroe” es de esas pocas cintas que impactan a propios y extraños y la mayoría de criterios se unifican para reconocer su grandiosa calidad.
El filme se narra con una solemnidad que lo convierte en una extraña mezcla entre un cuento épico lleno de lujosos escenarios, miles de extras y grandes batallas, y una fábula china que recurre a lo simple, básico y cotidiano para dar lecciones sumamente profundas y si se quiere hasta filosóficas.
Lo anterior da como resultado una película total y equilibrada, que es cine arte y entretenimiento espectacular a la vez, lo cual es muy difícil de lograr ya que casi siempre las películas geniales en su fondo y forma, se tornan densas y poco atractivas para el gran el público. Por el contrario, “Héroe” no descansa en su acción ni un segundo, al mismo tiempo que nos hace meditar a cada instante.
La fotografía, el vestuario, el montaje, la escenografía y los delicados efectos especiales, son verdaderas obras de arte. Debemos mencionar por aparte la banda sonora, compuesta por Tan Dun, quien ganara un Oscar por su música en “El tigre y el dragón”, ayudado por la magia del violín del maravilloso intérprete Itzhak Perlman.
Las actuaciones son perfectas, como todo en esta película. Lo que nos queda es concluir que el gran culpable es el director Zhang Yimou, quien afinó a su orquesta a tal punto que nadie puede decir “ni pío”. Nosotros, simplemente la contemplamos, la disfrutamos y la aplaudimos como se debe…de pie. Una obra maestra. |