La lucha por un hogar
Luego de perder su casa por falta de pago, debido al caos en que ha caído su vida, Kathy intenta recuperar el inmueble a como de lugar. Por desgracia, la municipalidad vende la casa a un inmigrante iraní, quien encuentra en el lugar la oportunidad de devolverle a su familia un viejo sueño ya perdido. El choque entre Kathy y el nuevo dueño traerá la desesperación y consecuencias fatales.
“La casa de arena y niebla” es un drama humano como pocos. Dos almas solitarias luchan por recuperar un hogar más que una casa, donde habitaban viejos recuerdos para una y se forjan nuevas ilusiones para otro.
Las actuaciones de Ben Kinsgley (“Ghandi”) como un antiguo militar iraní y de Jennifer Connelly (“Una mente brillante”) en el papel de la joven Kathy, son sencillamente asombrosas, entres ambos se da un mano a mano en varias escenas que es de admirar. No se queda atrás Shohreh Aghdashloo como la noble esposa iraní, tanto ella como Kinsgley fueron nominados al Oscar.
La fotografía crea unas atmósferas de tinieblas e incertidumbre, propias de la trama, además de secuencias de recuerdos felices, llenos de luz y esperanza. No podemos olvidar la estupenda banda sonora de James Horner, la cual también recibió una nominación al Oscar.
El director, guionista y productor ruso Vadim Perelman, que anduvo mucho tiempo detrás de los derechos de esta novela para el cine, debuta con esta sobria cinta que nos parte por dentro y se transforma, sin lugar a duda, en una de las mejores del año.
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