Una joven es masacrada y ultrajada durante su boda y estando embarazada. Los culpables son sus antiguos compañeros de una pandilla de asesinos, liderada por un tipo llamado Bill. Cuatro años después, la muchacha despierta de un coma y comienza su venganza, donde eliminará uno a uno a quienes la dañaron, de forma despiadada y desalmada. La primera cita es en Japón.
Filme de una fotografía y un montaje verdaderamente maravillosos. Las escenas de combate – que son el 75% de la cinta- son virtuales video clipes, elaborados con un cuidado extremo y donde la música se convierte en un factor importantísimo.
El director Quentin Tarantino, idolatrado por sus cintas: Perros del depósito (1992), Pulp Fiction (1994) y Jackie Brown (1997), siempre ha tenido bandas sonoras particulares y la de Kill Bill no es la excepción.
Las batallas se muevan a ritmo de: Truck Turner de Isaac Hayes, Bang Bang de Nancy Sinatra, Battle Without Honor or Humanity de la banda de funk japonesa Tomayasu Hotel, un watuzi llamado Woo hoo intepretado por la niponas 5.6.7.8's en plena pantalla, además de referencias nostálgicas como incluir El avispón verde de Al Hirt –tema principal de la serie de TV del mismo nombre- y Twisted nerve de Bernard Herrmann –compositor inseparable del maestro Alfred Hitchcock.
Lo que obtenemos con Kill Bill es una sangrienta parodia de películas de clase b japonesas de artes marciales, lo cual es evidente por la inclusión de Sonny Chiba, un actor icono de ese género. Lo anterior no estaría mal si nos contaran una historia, pero el filme no avanza nada argumentalmente mientras se dedica a hacer perfectas carnicerías, las cuales quedan injustificadas por completo.
La guarnición es aquel plato destinado a acompañar al plato fuerte en una cena. Y por más que sean hechos de forma exquisita, a nadie se le ocurriría comer solo arroz blanco o puré de papas, sería de muy mal gusto y falta de etiqueta.
Las cintas no pueden ser solo peleas espectaculares, depende de un argumento que las sustenten.
Tal como las guarniciones dependen del plato fuerte, Kill Bill dependerá de su segunda parte donde – esperemos- se nos cuente una historia. |