Por Carlos Zegarra
Pareciera ser un buen año para los cineastas mexicanos. Cuarón , Irráñitu y ahora Guillermo del Toro, irrumpen en la industria fílmica de "Jolibud", aportando nuevas lecturas y sensibilidades a un público global.
Nuevamente los detractores de este lado del Río Grande, hacen escarnio de las producciones que estos cineastas realizan para la inmensa "Capital" del cine mundial.
No tenemos que perder de vista que los latinos se están haciendo notar no como miembros de pandillas, inmigrantes, o demás etiquetas, sino como creadores que traen nuevas lecturas a un cine que lo que acostumbra a hacer son bodrios millonarios taquilleros sin ningún contenido, más allá de lo que "el público demográfico" desea, o sea, explosiones y efectos especiales o películas patrioteras, muy propias de aquella idiosincrasia.
Estamos de acuerdo que lo que ellos están produciendo no es cine latinoamericano... ¿Y qué? Acaso si a usted lo dejan suelto en "jolibud" y le dicen, aquí está la plata para que haga su "peliculita", ¿no haría lo mismo?, o ¿Acaso se deja de ser latino, por querer ser universal?
Pues bien, a los "gringos", "El Laberinto del Fauno" les ha parecido fantástica, a los latinos una peliculita sobrevalorada, al igual que Babel (de Irráñitu), y tal vez la que ha corrido con mejor suerte ha sido "Children of man" de Cuarón.
"El Laberinto del Fauno" es una fábula que utiliza la fantasía para evadir la horrenda realidad humana, su capacidad de destrucción la deshumanización y por supuesto, la avaricia y sed de poder. Del Toro ha empleado una sencilla pero efectiva historia narrada al final de la revolución española para contarnos un relato oscuro y poco alentador, que se aplica a cualquier tiempo o situación bélica.
Aunque peca de algunos clichés como le personaje del Capitán Vidal interpretado por Sergi López, que es "el malo de la película", podemos decir sin miedo a equivocarnos, que el resto de la producción es una rica pieza de fantasía, bien desarrollada y sobre todo... muy bien contada, una labor propia de un buen director.
Este director, ya había incursionado en el mundo fantástico como el la magnífica "El espinazo del diablo" (2001), "Mimic" (1997), y por supuesto el cómic cinematográfico "Hellboy", del cual ya está realizando su secuela, películas que le han permitido ahondar en la producción a gran escala y en efectos especiales.
La película cuenta con excelente reparto español encabezado por Ariadna Gil (La virgen de la lujuria, 2002) y la magnífica Maribel Verdú (Y tu mamá también, 2001), acompañadas de la niña Ivana Barquero, que pese ha sus 13 años, se carga en la espalda la película entera. El otro gran protagonista es el reino de la imaginación que la niña Ofelia (Ivana Barquero), crea para escapar de este mundo de intolerancia.
Desarrollado con lo mejor de las técnicas de efectos especiales, físicos y digitales, el director ha dado rienda suelta ha personajes de muy buena factura y un universo oscuro muy bien producido, que sirve de contrapunto para completar la narración de esta historia.
Tal vez el único punto negro que le encontramos al "Laberinto el Fauno" es la necesidad del director de presentar hechos de sangre de una forma demasiado gráfica, que si bien es cierto sirve de contraste con el mundo de lo imaginario, a veces se le pasa la mano, al punto de ser innecesarios y sobrados.
Una película de hadas para adultos que gustan de la fantasía, no apta para niños ni para los que les "chima" ver a los latinos apropiándose de "Jolibud". |