Por Carlos Zegarra
Michael Mann retoma uno de las series de mayor éxito de los ochentas, cuya influencia puso a Miami de nuevo en el centro de la vida nocturna de Estados Unidos y comenzó el boom latino en ese país.
Mann creador de esta franquicia, ha visto la posibilidad de retomar la serie y actualizarla para el público del nuevo milenio.
Aunque los latino seguimos siendo los malos, ya que los policías latinos sirven de mero soporte para los aguerridos héroes norteamericanos, no podemos dejar de admirar el trabajo investigativo de este creador. Viejo conocedor de la maquinaria transnacional que es el tráfico de drogas, Mann nos presenta una mirada bastante interesante "desde adentro" de como opera esta red comercial.
La historia en si, es una versión en largometraje de la serie de TV, actualizada con buen tino y ritmo al estilo que Michael Mann nos tiene acostumbrados.
Miami Vice viene a completar la mitología urbana que Mann a desarrollado con sus piezas "Heat", "Collateral" y "Man Hunter", película que dio origen a la aclamada trilogía de películas sobre Hannibal Lecter.
Filmada en su totalidad en video digital, Mann ha empleado todos los artilugios que las cámaras que esta tecnología le ofrece, para crear " insitu " las imágenes que se ven en la pantalla, sin ser alteradas en post-producción. Un reto interesante para un constante innovador visual como es este director.
La fotografía es dramática y emplea a fondo cada milímetro de la pantalla para componer imágenes de gran plasticidad y grandilocuencia, casi como viñetas de cómic, Dion Beebe, director de fotografía de esta producción, crea atmósferas y texturas que logran una exquisito balance entre el guión y cinematografía.
El reparto, bien escogido, cumple con las exigencias del director y renueva la pobre imagen casi caricaturesca de los últimos capítulos de la serie Miami Vice. Ya sin ideas, esta había caído en un bache creativo y por ende los personajes terminaron muy alejados de los convincentes "Sonny" y "Rico" de las primeras temporadas.
Colin Farrell, (Crockett) quien fuera todo un fiasco en "Alexander" (Oliver Stone, 2004), logra un personaje sólido y bien estructurado. Queda claro que este actor le funcionan muy bien los papeles contemporáneos, ya que por sus características no logra penetrar en personajes más profundos de época.
Jamie Foxx en el papel de "Rico", funciona de manera equilibrada y deja claro que nos es necesario llevar el peso de la trama para brillar. Foxx es un viejo colaborador de Mann, quien lo llamara para producciones como "Alí" (2001), Collateral (2004) y próximamente lo veremos en "The Kingdom", "Damage Control" la primera escrita y la segunda dirigida por Mann.
Después del éxito alcanzado en "Memorias de una Gheisha" (2005) del director Rob Marshall y en la poco promociona "Eros" (2004) de los directores Michelangelo Antonioni y Steven Soderbergh, Li Gong (Isabella), gran veterana del cine oriental, hace su tercera aparición en occidente con esta película. Gong hace un papel muy bien ejecutado y de gran credibilidad.
En síntesis una película que entretiene y emociona, sin ser una joya del cine de acción, pero de gran calidad cinematográfica. |