Por Carlos Zegarra
En una industria que cada vez tiene menos ideas sale a la luz una comedia que, disfrazada de película de gran contenido, bajo presupuesto y presentada en varios festivales como el Sundance, ha logrado una desmedida cobertura de los medios que la han sobrevalorado en su contenido y gracia.
No podemos negar que es una refrescante película dentro de un mundo envuelto en guerras, narcotráfico y esclavitud moderna entre otros males que nos aquejan día tras día. Pero tampoco es la gran película que puede pretender optar por el Óscar.
La historia gira la rededor de una niña (Olive) interpretada por Abigail Breslin, que es elegida para un concurso de belleza infantil en California. Es entonces cuando la familia se ve obligada por diferentes circunstancias a hacer una travesía desde su casa hasta el estado del Sol tratando de superar las grandes diferencias que existen entre ellos.
La familia está compuesta por el Abuelo (Alan Arkin) quien es un pornógrafo y adicto a la cocaína, El tio Frank (Steve Carell) un "gay" suicida que ha intentado quitarse la vida después de perder a su pareja a manos de un colega, El papá interpretado por Greg Kinnear, un motivador en decadencia, la madre (Toni Collette) tal vez la más centrada del grupo y por último Dayne,(Paul Dano) el hermano mayor de Olive, quien ha decido guardar silencio hasta lograr su cometido de ser piloto de guerra.
La película, que es otra película de carretera, nos presenta una síntesis interesante de la cada vez más aislada y egoísta sociedad norteamericana, en la que cada individuo está motivado por sus propios intereses.
Aunque la premisa es interesante y el desarrollo de esta producción logra momentos interesantes y graciosos, este es opacado por un final pueril de unidad familiar que se pasa de inocentón y tontón.
También toca de forma efectiva el tema de los horrendos y "plásticos" concursos de belleza infantil que más que belleza es un "freak Show" en donde las grandes víctimas son los hijos de padres obsesionados con la belleza y la necesidad de obtener a través de ellos sus 15 minutos de fama.
Las actuaciones son buenas, sobre todo la niña Abigail Breslin, quien de forma sorpresiva ha sido nominada al Óscar como actriz principal.
La producción es modesta pero bien lograda, la fotografía no es uno de los principales atributos al igual que la banda musical, que cumple pero no logra una ser un elemento que enriquezca o acentúe la historia.
Una película divertida, que propone pero no resuelve de forma eficaz su historia, pero que logrará sacarle una sonrisa y volver a pensar que la luna es de queso. |