Por Erick Fallas
Lo que pudo ser y no fue
En 1846 Amsterdan Vallon, un niño de 5 años, ve como su padre es asesinado en Nueva York. Quince años después, este niño convertido en joven retorna a la cuidad, para convertirse en el líder de los irlandeses y desatar la guerra de pandillas más violenta; pero sobre todo Amsterdan buscará una cosa: matar a Billy "el carnicero", el asesino de su padre.
Filme de grandes dimensiones, donde observamos escenarios impresionantes, un vestuario detallado llevado a la pantalla con una estupenda fotografía y un montaje esmerado.
Pero todos estos recursos se comienzan a resquebrajar debido a que el guión no tiene la fortaleza suficiente para aguantar todo el peso de la cinta. La historia central de la venganza del protagonista pretende complementarse con la corrupción política, la xenofobia a los inmigrantes y la guerra civil estadounidense; el problema es que el relato se diluye y comenzamos a sentir que se quiso abarcar mucho.
Las actuaciones son irregulares. Por un lado, Cameron Diaz y Leonardo DiCaprio tienen uno que otro momento rescatable, pero en general son débiles y hacen que la película se hunda. Por el contrario, Daniel Day Lewis con una actuación maravillosa, surge como un titán y saca la nave de las aguas turbias para llevarla a buen puerto.
El experimentado director Martin Scorsese logra obtener un producto final bueno, remendado a punta de trucos con el montaje y la fotografía, además de una estupenda banda sonora; y convirtiéndose en una dura mirada a las raíces de: una complicada, contradictoria, convulsa, pero espectacular ciudad. Pero la espina se nos queda clavada de que sin duda pudo ser mejor.
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