Por Carlos Zegarra
El Perfume, es la primera novela del escritor Alemán Patrick Süskind publicada en el año 1985, libro que le valiera reconocimiento inmediato por su estupenda narrativa; es tomado por el cine Europeo (no confundir con "Jolibud") de manera digna y respetable, bajo la dirección del también alemán Tom Tykwer.
No vamos a tratar de tapar el sol con un dedo, ni decir que el resultado audiovisual es una perfecta interpretación del libro, pero si podemos decir que guarda de forma efectiva la esencia de su contraparte literaria.
Para poder apreciar esta película en su totalidad, tenemos que dejar de lado el libro, y permitir que la película respire y nos muestre, en su lenguaje que es muy diferente al literario, esta singular historia, que es en ambas versiones, es una experiencia sensorial.
Rica en texturas, esta película es un deleite visual para quienes aprecian una producción bien construida, bien contada y bien realizada.
Esta magnifica historia de un asesino serial en la Francia del siglo XVIII, está contada a través de Jean-Baptiste Grenouille un extraño y obsesivo personaje interpretado de forma magistral por el actor británico Ben Whishaw, quien tiene la extraordinaria habilidad de ver y entender el mundo a través de su hiper desarrollado olfato. No obstante el mismo carece de olor, lo que le vale el repudio y temor de la gente que le conoce.
Este cuento que bien podría entrar dentro del concepto de "realismo mágico", se adentra en la psiquis de este personaje que está obsesionado con poder atrapar el aroma esencial de la vida, el cual él no posee, que bien vale la perdida de algunas vidas humanas, y así lograr el reconocimiento de los que le rodean, pero en su búsqueda logra entregar al mundo el aroma más sublime jamás creado por algún ser humano.
Nacido en los más bajo de la sociedad francesa, este hará un particular viaje a través de Francia para lograr su cometido, pasando desde los sucios y mal olientes mercados de París, por una famosa perfumería en donde trabajará como aprendiz del creador de perfumes Giuseppe Baldini , hasta llegar la ciudad de Grasse, en donde aprenderá el arte de extraer las esencias básicas con las que se crean los perfumes.
Filmada con gran detalle, esta película es un festín visual para el espectador, en donde de forma efectiva se logra una muy interesante descripción gráfica de los aromas con los que Grenouille percibe el mundo que lo rodea.
La dirección de arte está a cargo del alemán Hucky Hornberger (Asterix y Obelix contre César, 1999), quien logra recrear hasta el mínimo detalle cada uno de los espacios de la capital francesa, un trabajo minucioso realizado con gran esmero y eficacia y que es uno de los personajes principales de la narrativa de esta producción.
La cinematografía es igualmente magnífica, logrando momentos plásticamente muy bien logrados, como la muerte de la vendedora de frutas, los puentes sobre el río Sena, la masiva orgía en el pueblo, o los coloridos campos de flores, que son en sí obras de arte. Frank Griebe, también alemán, ha logrado una de sus mejores propuestas visuales hasta la fecha.
Las actuaciones son de gran calidad. Ben Whishaw (Layer Cake, 2004) en el papel principal, logra una muy transparente interpretación de este introvertido personaje. Dustin Hoffman (Meet the Fockers, 2004) en el papel de Giuseppe Baldini, hace una excelsa actuación rica en matices y manierismos propios de la época, una actuación como hace mucho tiempo no le veíamos realizar.
Igualmente buena es la actuación del británico Allan Riekman (Harry Potter and the Goblet of Fire, 2005) en el papel del padre de la extraordinariamente bella Laura, interpretada por la también inglesa y joven actriz Rachel Hurd-Wood (Peter Pan, 2003), quien se desempeña con gracia y a la altura de sus contrapartes masculinas.
Aunque el ritmo de la película no es constante, tanto en lo visual como en la narrativa y se atropella un poco al final de la misma, (seguramente para no sobrepasar los estándares que el cine exige para una mejor recaudación económica), en términos generales esta logra un buen equilibrio y no desmejora la calidad del guión. Por supuesto hay que notar que le ritmo de la misma es propia del cine europeo y no del trepidante y efectista cine de "Jolibud".
Esta es una película para el disfrute de los sentidos, si no la ha visto, vaya al cine a gozar de una de esas extrañas ocasiones en que la película respeta esencialmente al libro que le da origen. Si es un enamorado del libro, véala dispuesto a experimentar una visión alternativa de la que este le sugiere a través de su narrativa, y si no ha leído el libro, le recomiendo que salga corriendo a comprarlo, para que tenga un espectro más amplio de lo que la película le ofrece. |