La redención de Polanski
Wladyslaw Szpilman es un maravilloso pianista reconocido por su país, Polonia, y que está a un paso de escalar a la plataforma mundial. Desgraciadamente, la Segunda Guerra Mundial estalla, los Nazis invaden Polonia y Wladyslaw como judío comienza a ser perseguido; su familia es enviada a un campo de concentración y el protagonista logrará escapar refugiándose en las ruinas de Varsovia.
Extraordinaria cinta cuyo fin primordial es mostrar las atrocidades de la guerra. Nuestro protagonista se transforma en testigo de la catástrofe, pero al ser este un artista vemos como todo el entorno afecta su manera de expresarse.
La narración de la película es impecable, pausada pero con un ritmo perfecto. La fotografía increíble, donde el movimiento de la cámara es discreto y la iluminación cautivante. El montaje, la ambientación y la increíble banda sonora, completan el impresionante equilibrio de esta obra.
No podemos olvidar la actuación de Adrien Brody -merecidísimo ganador del Oscar- quien tiene en El Pianista su primer personaje complejo y protagónico. Brody intervino anteriormente en filmes como: La delgada línea roja, El verano de Sam y cintas independientes al estilo de Liberty Heights; pero es con Wladyslaw que el actor logra un trabajo más profundo y conmovedor.
El director Román Polansky, quien en los setentas fuera aplaudido por filmes como: El bebé de Rosemary, Chinatown y Tess; en los ochentas vino a menos debido a su exilio en Europa por evadir una causa de abuso sexual en los Estados Unidos. Para los noventas, Polansky realizó filmes buenos como Frantic, Lunas de hiel y La muerte y la doncella, pero otros lamentables como La novena puerta.
Con El Pianista , este director no solo recibe el reconocimiento por una carrera cinematográfica de altos logros, al obtener el Oscar a mejor director y la Palma de Oro en el Festival de Cannes, sino también a esta cinta en particular donde se demuestra su madurez y maestría absoluta
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