Seymour Parrish es un empleado de un puesto de revelado fotográfico en un centro comercial. Su vida es solitaria y rutinaria; sus clientes son frecuentes, sobre todo la familia Yorkin por la que Seymour expresa un efecto especial.
Pero diferentes eventos hacen que la actitud del protagonista cambie hacia los Yorkin, volviéndose enfermiza y sumamente peligrosa.
Retratos de una obsesión es una cinta simple, con un argumento un poco plano y no muy bien estructurado. Lo sobresaliente aquí es el trabajo de actuación de Robin Williams.
A propósito del estreno de Insomnia hablamos sobre el vuelco en los papeles que busca este actor, al tratar de explorar su lado oscuro. En el papel de Seymour, Williams contiene toda su expresividad y la reprime de forma extraordinaria, buscando comunicarse por medio de detalles y gestos mínimos, casi insignificantes. Robin se roba la película fácilmente y en buena hora la rescata.
El director Mark Romanek, con una vasta trayectoria como director de vídeo clips musicales a cantantes como Madonna, David Bowie, REM y No Doubt, entre muchos, realiza un trabajo interesante en la puesta al lograr crear atmósferas interesantes, pero la falta de fuerza en el guión hace que la película quede a medio camino. De todas formas no hay que pasarla por alto.
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