Syriana es una valiente y compleja propuesta, que nos muestra el lado “políticamente incorrecto” de la lucha por el poder de Medio Oriente.
Aunque la película no hace una referencia directa a los conflictos actuales, hace un análisis de la compleja política petrolera que ha gobernado el mundo por lo menos en los últimos 80 años, pero que se ha hecho más evidente desde la primera guerra del golfo.
El director/ escritor Stephen Gagham , eco-escritor también de la extraordinaria película “Traffic”(2000), presenta un guión enmarañado e inteligente de historias aparentemente inconexas, que poco a poco va tejiendo una trama que muestra las dos caras de la moneda de una realidad actual con sus valoraciones individuales, que como efecto dominó, desencadena una fatal realidad actual.
Esta pugna de poder, tiene como ejes principales espacios muy diferentes, tanto política, religiosa y social: la rica y poderosa industria petrolera norteamericana, el también poderoso mundo de los reyes (Jeques) de medio oriente y la pobre y casi esclavizada clase obrera (inmigrante), quienes producen la riqueza de los dos anteriores.
Tratar de explicar cada uno de los factores que componen esta producción resulta muy difícil, pues cada una de las escenas es rica en información y tratada de la forma más imparcialmente posible con el fin de dar un panorama lejos de la parcialidad a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación masiva (por lo menos los occidentales, que es los que conocemos).
Manejado como un gran rompecabezas, el espectador tendrá que tratar de despojarse de la realidad que nos han vendido los medios, para enfrentar las posible implicaciones de una lejana realidad que nos afecta cada vez más y que pareciera acercarse de forma inexorable ya no solo en forma de los pagos que hacemos a diario cuando llenamos el tanque de gasolina, sino en forma de una tragedia de proporciones globales.
La producción es cuidadosa y bien lograda, sin mucha pirotecnia al estilo “jolibud”, nos presenta más que un mundo idealizado, uno de características muy reales.
Las actuaciones son de gran calidad, sobre todo George Clooney, quien dejo de lado la imagen de “hombre sexy”, para convertirse en un agente encubierto de la CIA con sobrepeso y barbudo, pero más que su rol de actor, se le debe reconocer su trabajo como productor junto a su socio Steve Soderbergh, quienes junto con la productora “Participant”, han tenido el coraje de llevar esta producción de carácter político a la gran pantalla.
Más que una película de actores, esta es una película de guión, que en definitiva es el plato fuerte de esta producción, no en balde está nominada para el Óscar en el apartado de mejor guión original.
Es una lástima que esta película no haya sido nominada también para mejor película, pero me imagino que su posición sobre la política internacional norteamericana no es de la predilección de la “academia”. En fin… no siempre lo que se propone es necesariamente lo mejor.
Esta película es altamente recomendable para las personas que tiene apetito por estimular su mente y ver la realidad desde diferentes perspectivas. Para aquellos que creen que la luna es de queso y que el TLC es la única solución a nuestros problemas, mejor se quedan en la casa viendo la realidad desde la perspectiva de CNN. |