Por Carlos Zegarra
Helen Mirren interpreta de forma brillante a un personaje distante y sacado de las entrañas de la absurda monarquía inglesa.
Pues bien, eso es lo mejor que se puede decir de esta película, que dedica 97 minutos a retratar a la famosa "Familia Real", cuyo único atributo real, es estar desfasados de la realidad.
Esta se desarrolla en el momento en que "Lady D" muere de forma aparatosa en Francia mientras huía de los "paparazzi" y como la Reina y sus familia se dedica a divagar sobre la forma en la que van a hacer frente a este acontecimiento de grandes repercusiones en Inglaterra.
Producida de forma modesta (casi como producción de TV), la película pretende ser un retrato de la monarquía, y de cómo fue salvada de la opinión pública por el Primer Ministro Tony Blair.
Aunque se le debe respeto a Hellen Mirren por su espectacular interpretación de Reina Isabel II, la película no convence, ni tampoco profundiza en los demás personajes quienes parecen ser caricaturas (si es que no son así en la realidad).
Tiene algunos aciertos cinematográficos y detalles interesantes sobre todo del personaje principal.
Una película para quienes adoran el mundo superficial de las revistas rosa de los ricos y famosos, pero para quienes no creen en monarquías ungidas de forma arbitraria por "Dios", resulta un espectáculo poco edificante y absolutamente desfasado de la realidad.
Lo malo del asunto... es que es real. |