La Vida Abordo de un Fórmula 1
¿Cuántas veces se ha sentido acorralado, acosado por las presiones de este mundo loco? ¿Cuándo una nube de mariposas, más grandes de lo normal y menos amigables, han inundado su vientre, cual corredor de fórmula 1 aferrado al volante de su bólido antes de entrar a una curva desconocida?
Pues bien, es probable que usted sea parte de un club de amplia filiación, con millones de personas compartiendo un mundo de sensaciones agitadas en la carrera por sueños de poder, dinero o reconocimiento. Nada más humano ni nada más perverso.
Cada día, nos topamos desconocidos con sus manos tensas en el volante, con marcas de dolor y gritos reprimidos de “paren el mundo porque me quiero bajar”. Anhelos que como una dulce fantasía, inunda y hace flotar por un instante, antes de lanzarte contra la dura realidad.
Otros, por el contrario, parecen sueltos y extrañamente relajados. Hasta nos miran a los ojos cuando dan los buenos días.
Es probable que la diferencia no esté en la fantasía, sino en la solidez con que cada uno construye “su bólido” y la mayor o menor participación en el diseño de la ruta.
Hablamos de las prioridades que separan lo trivial de lo sustancial, de las decisiones consecuentes que le dan forma a su destino y de los criterios que sirven para separar el éxito del fracaso.
Por eso, la próxima vez que vaya a dormir, deténgase un momento, apague su televisor, deje el libro a un lado y reflexione por un instante, ¿Qué quiero lograr en mi vida? ¿Cuánto he logrado? ¿Cuánto estoy sacrificando ya? ¿Cuándo sabré que habré llegado a una meta?
Las respuestas no importan para nadie más que para usted, y son tan válidas como las de cualquier otro(a). Lo que importa de este chat intrapersonal es encontrar sentido. ¿Lo tiene para usted?
Si es así, usted forma parte del ala del club con altas probabilidades de sonreír cada día y visualizar el mañana como una interesante promesa de bonanza y alegría, de llegar cada tarde con su familia y sentir el abrazo de sus hijos(as) como una recarga de energía. Inclusive, de armarse de valor y eliminar esos hábitos que ya le inquietan y emprender esa caminata matutina que le ayudará a liberar mariposas.
Si por el contrario, no supo por dónde empezar, no le dio la gana o no le gustó lo que su espejo le devolvió, lo invitamos a repetir el ejercicio. Hágalo cuántas veces sea necesario y se dará cuenta que de lo más profundo surgirán las respuestas con sentido. Cuando menos lo espere, ese rostro agobiado del espejo le devolverá energía en una sonrisa y sabrá que ese día tomará el volante del Fórmula 1 y cuál aspirante a campeón mundial, se lanzará decidido hacia la curva.
Una de las conclusiones más cargadas de sentido común es que los hombres y mujeres que saben para donde van y construyen su propia ruta de vida, tienden a estar más satisfechos que aquellos que solo desean y se guían por los destellos del camino. Las rutas que otros han diseñado pueden ser modelos informativos útiles, pero nada más. Las curvas no son el problema, la vida estará siempre llena de ellas; el punto es saber qué voy a hacer con lo que me encuentre al salir de ellas.
Así que, converse frecuentemente con usted mismo(a), aflójese al volante, relaje su ceño, sonría, sintonice Radio 2 y cante como descocido(a). Se sentirá mejor que si no lo hace. |