Por Carlos Zegarra
Una vez más... más de lo mismo.
El bien el mal se vuelven a encontrar para resolver sus diferencias a punta de espada, golpes y patadas.
La victoria del bien es nuevamente traída al mundo de Narnia por los cuatro chiquillos que dejan su púber inocencia, para convertirse en magníficos asesinos en nombre de la gloria, el bien y los mejores deseos de la humanidad... vivir en paz. ¿Contradictorio?, pues no, solo hay que abrir el periódico y ver los noticieros todos los días, para darnos cuenta que este tipo de valores, son los que han regido nuestra pobre humanidad.
Para mi, es sencillamente horroroso ver que niños toman la justicia en sus manos para lograr "hacer el bien" y me pregunto ¿Qué clase de mensaje estamos dándole a nuestra juventud con este tipo de películas que se disfrazan de honor y coraje, blandiendo una espada en nombre de los más nobles ideales de libertad y justicia?
En materia cinematográfica, esta nueva entrega de Narnia no ofrece nada nuevo a su predecesora, sólo una mejor utilización de los recursos tecnológicos que ofrece "jolibud", para cubrir una historia sosa y predecible.
Las actuaciones están a la altura de la película, flojas y poco comprometidas, bueno, con esa clase de guión, mucho hacen los actores. Por su parte los actores digitales son de regular factoría y hasta hay una poco elegante copia del "Gato con Botas" de "Sherk" en forma de ratones.
Con grandes pretensiones de "aleccionar" al espectador con diferenciar el bien de mal y soluciones mágicas al mejor estilo "mesiánico", esta película es un poco más sintética y ligeramente más "pasable" que la primera entrega. |